Iglesias en San Miguel de Allende

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Parroquia de san miguel de arcangel en San Miguel de Allende
Parroquia de san miguel de arcangel en San Miguel de Allende

Parroquia de san miguel de arcangel en San Miguel de Allende

Su historia se remonta a mil quinientos cincuenta y cinco con la fundación de la Villa de San Miguel el Grande, el día de hoy de Allende y la construcción de su templo parroquial, la que se desmoronó tras un enorme deterioro conforme consta en un documento de mil seiscientos cuarenta y nueve. A fines del siglo XVII y hasta mil setecientos nueve se edificó otro proyecto arquitectónico del estilo que prevalecía en la temporada, el barroco. La obra estuvo al cargo del arquitecto técnico Marco Antonio Sobrarías.

A principio del siglo XIX fue restaurada por el insigne Arquitecto técnico Francisco Eduardo Tresguerras remodelando su interior siendo obras de su autoría las tumbas más sobresalientes, “tumba digna de reyes” oración que se le atribuye a Maximiliano de Habsburgo cuando visito la cripta parroquial de esta urbe el día catorce de Septiembre de mil ochocientos sesenta y cuatro.

En el año mil ochocientos ochenta cuando el padre de la modesta iglesia del pueblo le solicita a Zeferino Gutiérrez Muñoz, obrero de profesión y de humilde procedencia, que restaure la edificación puesto que había sufrido múltiples grietas y resquebrajamientos durante los años.

Lo que Zeferino tenía para fundamentar su trabajo, eran dos postales y fotografías que había guardado de catedrales Europeas. En ellas se inspiró para crear la nueva y imponente testera de estilo neogótico, si bien en su interior conserva todavía un estilo neoclásico. Dentro de ella se preservan múltiples pinturas cuya autoría se atribuyen al pintor mexicano de la corriente barroca en el virreinato, Juan Rodríguez Juárez .

La transformación englobó la portada, nichos, ventana coral, atrio, torre campanario del reloj y los altares del interior.

Esta construcción de cantera rosa, extraída del viejo volcán Palo Huérfano, tardó más o menos diez años en concluirse.

Templo de la Inmaculada Concepción (las monjas) en San Miguel de Allende
Templo de la Inmaculada Concepción (las monjas) en San Miguel de Allende

Templo de la Inmaculada Concepción (las monjas) en San Miguel de Allende

A la muerte de sus progenitores, María Josefa Lina de la Canal heredó un capital de setenta cero pesos. Cara mil setecientos cincuenta y uno con escasos 15 años de edad, dio a conocer sus deseos de ser religiosa.

Fue el padre Luís Felipe Neri de Alfaro el primero en conocer los deseos de María Josefa, a quien exactamente el mismo aconsejó trasladarse al santuario de Atotonilco, a fin de que con el amparo de la oración y de la penitencia definiese sus pensamientos. Tras 8 días de encierro, repetía no solo su resolución por tomar los hábitos, sino más bien asimismo de fundar un convento en la villa de San Miguel el Grande dedicado con profundo furor a la inmaculada Concepción, empleando el capital que le había heredado su padre.

El veintiuno de Septiembre de mil setecientos cincuenta y cuatro el rey Fernando VI emitió en España la licencia para la edificación del circuito. Desde los primeros instantes de la fundación del convento hasta la inauguración del nuevo edificio, Maria Josefa de la Canal trabajó para mantener económica y espiritualmente el proyecto que misma había concebido. Murió 5 años una vez que se inaugurara el convento de la Concepción (el nueve de agosto de mil setecientos setenta).

Se afirma asimismo que el arquitecto técnico que la diseñó fue Francisco Martínez Gudiño quien a mi gusto puso una reliquia arquitectónico en este hermoso ayuntamiento. No obstante, ha tenido ciertas remodelaciones que la han hecho lucir pero vistosa, como con la bóveda que se construyo tiempo después por el arquitecto técnico Zeferino Gutiérrez, el que se inspiró en la iglesia de los Inválidos de la ciudad de París.

Templo de San Francisco en San Miguel de Allende
Templo de San Francisco en San Miguel de Allende

Templo de San Francisco en San Miguel de Allende

Aquellos que disfrutan clasificando la arquitectura hallarán un reto en la iglesia de la ciudad de San Francisco. Un especialista afirma que su testera es “Barroca”, otro “Churrigueresca Pura”, uno más “Rococco” y aún otro considera que es una combinación de todos. De cualquier forma, la testera que da a la pequeña plaza de la ciudad de San Francisco tiene un trabajo detallado en la cantera, en abudancia adornada.

Veinte años duró la construcción del templo y convento de la ciudad de San Francisco, iniciada en 1779; es precisamente por esto que la edificación ha pasado por diferentes estilos arquitectónicos, la testera cuenta con multitud de figuras cinceladas y conserva un estilo churrigueresco, la torre es de estilo neoclásico y el claustro jamás se acabó, dentro de la iglesia se pueden admirar diferentes obras pictóricas como La muerte de la ciudad de San Francisco y de San Gabriel.

Los beatos cincelados en la cantera son los que los Franciscanos adoran singularmente, con San Francisco en el ápice. El trabajo más eficiente es un Cristo crucificado y la Inmaculada Concepción, como San Juan y Nuestra Señora de los Dolores.

Señora de los Dolores. Otra testera en el lado Este sigue la mezcla de la estatua religiosa con diseño puro. Su maravilla se halla en el trabajo sobre piedra, un arte que alcanzó acá su máximo esplendor cerca del final del siglo XVIII. Los escultores de esa era consiguieron la ligereza del encaje y la riqueza de brocado.

La honorable iglesia de la ciudad de San Francisco era pagada parcialmente por óbolos de las familias locales y parcialmente por fondos adquiridos mediante corridas de toros. La construcción estuvo bajo continua construcción por veinte años, la primera piedra se asentó el veintinueve de junio de mil setecientos setenta y nueve y se acabó el trece de abril de mil setecientos noventa y nueve.

Oratorio San Felipe Neri en San Miguel de Allende
Oratorio San Felipe Neri en San Miguel de Allende

Oratorio San Felipe Neri en San Miguel de Allende

La vieja capilla indígena de San Miguel, ejemplo de la simbiosis de etnias

Construida sobre una capilla que pertenecía a la población indígena llamada “La Mulato” o bien iglesia del Ecce Homo, sus trazas originales predominaron y, por poner un ejemplo, son meridianamente perceptibles en los rasgos de las 5 esculturas de santurrones de los nichos de la testera.

Afirma la historia de leyenda que los indígenas rechazaron por escrito la solicitud de los españoles para ceder la capilla a la orden de San Felipe Neri, mas que cuando fueron a enseñar su resolución había desaparecido toda la escritura del pergamino, con lo que creyeron que era milagro y cedieron. La nueva congregación se creó el dos de mayo de mil setecientos doce.

Ciertas notabilidades del Oratorio, apunta el padre Josué Alejandro Rodríguez Perales, son “que clérigos de la temporada ya instalados en la Villa de San Miguel, veían la nueva fundación como una competencia económica”. De ahí que escribieron al prelados en Michoacán para anular la fundación, a la que el prelados accedió, no obstante cuando el escrito de nulidad era traído a la Villa se perdió y por este motivo los que estaban implicados en la fundación decidieron que se quedase.

Este sitio asimismo fue una escuela en la que estudiaron Ignacio Allende y los hermanos Aldama, héroes de la independencia de México. A lo largo de la guerra de independencia, el instituto de la ciudad de San Francisco de Sales, sirvió como prisión, en el que los rebeldes detuvieron a los españoles.

El oratorio tiene otra belleza que los visitantes pueden calificar de “excentricidad”. Cerca de la escultura de San Martín de Porres hay humildes ofrendas de los fieles que precisan urgentemente de un milagro o bien que se les ha concedido uno. La mayor parte de las iglesias mexicanas tienen este género de ofrendas, mas el oratorio se distingue gracias a ellas. Hay unas partes de cordones, cintas, rosarios y gangas. Cada uno de ellos revela la historia de una desgracia sufrida o bien eludida. Sería una blasfemia decir que son “de la suerte”. La ganga más pequeña es agriamente preciosa. Como símbolos de la fe que ha conservado esta iglesia por medio de los siglos, estos, son los tesoros más grandes del Oratorio.

Templo de Nuestra Señora de la Salud en San Miguel de Allende
Templo de Nuestra Señora de la Salud en San Miguel de Allende

Templo de Nuestra Señora de la Salud en San Miguel de Allende

Este templo de estilo barroco construido en mil setecientos treinta y cinco, servía como capilla para el vecino Instituto de la ciudad de San Francisco de Sales. El pórtico se halla coronado por una gigantesca concha labrada, centrada por un solo ojo en un triángulo; un símbolo viejo de la ubicuidad de Dios y no, como ciertos creen, a la habilidad de esta iglesia de sanar enfermedades de los ojos.

Esta es la única iglesia que tiene repercusión indígena en su testera.

Sin embargo, el interés mayor de este templo es su carácter. Refleja como pocos la prosperidad de San Miguel el Grande en el siglo XVIII, tanto en lo económico -a mitad de camino del tránsito de minerales entre Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas-, en lo cultural -es una las urbes con mejor estructura urbana de toda Nueva España-, como en lo religioso -desde el místico Atotonilco hasta San Felipe Neri-.

Templo de San Juan de Dios en San Miguel de Allende
Templo de San Juan de Dios en San Miguel de Allende

Templo de San Juan de Dios en San Miguel de Allende

El Templo de San Juan de Dios se halla en el costado oeste del casco histórico de San Miguel de Allende, en Guanajuato. En esta zona se hallaba uno de los centros de salud indígenas más viejos de la zona, a cuyo costado se erigió una pequeña capilla administrada por la orden de los Juaninos en la urbe.

En mil setecientos setenta empezó la construcción del templo actual bajo las órdenes del cura Manuel de Villegas. Aunque se procuraron sostener ciertos elementos de la vieja capilla indígena, la verdad es que hoy en día no quedan más que ciertas ruinas de aquella construcción original.

Transcurrido un tiempo, el Templo de San Juan de Dios se ha transformado en una especie de centro del distrito de Guadalupe en San Miguel de Allende.

El bello atrio que se halla en frente de la testera del edificio es un punto de asamblea entre la población local, lo que hace sentir tal y como si la zona fuera un pequeño pueblito apartado de la urbe.

Santuario De Jesús Nazareno de Atotonilco en San Miguel de Allende
Santuario De Jesús Nazareno de Atotonilco en San Miguel de Allende

Santuario De Jesús Nazareno de Atotonilco en San Miguel de Allende

Situado el corazón de Atotonilco, Guanajuato, apenas a ocho km. de San Miguel de Allende, se levantan impresionantes los muros de una Iglesia del Siglo XVIII, santuario vivo, en la medida en que su empleo religioso sigue actual.
Este incalculable tesoro ha sido objeto de una dura tarea de rescate a lo largo de los últimos diez años. El conjunto arquitectónico consta de la nave primordial, sacristía y más de seis capillas anejas, aparte de múltiples camarines; espacios ilustrados con pintura mural y pintura de caballete, altares estofados y estatuas. La testera del edificio es llana, con muros altísimos rematados por una arcada invertida, como formando un holán.

Fue fundado por el sacerdote Luis Felipe Neri de Alfaro como sitio de retiro en el año de mil setecientos cuarenta y ocho. La localización era perfecta, en tanto que el terreno semidesértico y la relativa lejanía con otras poblaciones le daban la atmosfera de paz ideal. Tiene 6 capillas, de las que resalta la llamada “Del Calvario”, puesto que, aparte de ser la más grande, sus muros están cubiertos de pinturas que describen la vida de Jesús y las doctrinas de la religión Católica. Estas obras son de la autoría de Antonio Martínez de Pocasangre, quien a lo largo de treinta años trabajó para darle su actual majestuosidad.

Históricamente asimismo es relevante puesto que en mil ochocientos diez don Miguel Noble y Costilla tomó de la sacristía el estandarte de la virgen de Guadalupe que serviría como bandera de su ejército.

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